Proteínas vegetales para alimentar al mundo

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¿Y si las legumbres, los cereales, los frutos secos y las semillas desempeñaran un papel fundamental en el futuro del planeta y de la humanidad? Estos alimentos son más importantes de lo que pensamos, porque responden a todos los desafíos nutricionales y medioambientales del planeta.

ALIMENTAR AL PLANETA: UN GRAN DESAFÍO DE FUTURO

Según la ONU, para alimentar a los 9.000 millones de habitantes del planeta en 2050 será necesario aumentar la producción agrícola en un 70 %. Por otra parte, se espera que en 2030 la demanda mundial de proteína crezca un 40 % (estimación de la FAO). Por tanto, la producción de proteínas de calidad para alimentar a la población supone un gran desafío. Las proteínas vegetales (legumbres, cereales, semillas y frutos secos) se sitúan en primer plano de la próxima transición agroecológica, que aúna cuestiones demográficas, medioambientales y económicas. Entre estas fuentes de proteínas, las legumbres lideran el camino para garantizar el equilibrio entre unos sistemas agrícolas y nutricionales sostenibles.

LEGUMBRES: QUERIDAS EN TODO EL MUNDO, MENOS EN EUROPA

Las legumbres se consumen allí donde se cultivan. Asia es el mayor productor de legumbres del mundo y el tercer mayor consumidor. Por su parte, América del Sur es el mayor consumidor (10,3 kg/persona/año), seguido de África y de América del Norte. Como región, Europa es el productor y el consumidor más pequeño de estos alimentos (menos de 4 kg/persona/año).

VUELVEN LAS LEGUMBRES: BENEFICIOS PARA LA HUMANIDAD Y EL PLANETA

Se las considera anticuadas y poco atractivas, pero ¡eso va a cambiar! Y es que ofrecen numerosos beneficios nutricionales, medioambientales y económicos. Las políticas agrícolas internacionales y las innovaciones científicas están cambiando la forma de pensar hacia métodos de cultivo más sostenibles y nuevas formas de consumo más adaptadas. El cambio está de camino, pero es necesario difundir el mensaje.

El cultivo de legumbres aporta muchos beneficios medioambientales

    • Contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (porque asimila y fija el nitrógeno que produce en el suelo).
    • Mejora la fertilidad del suelo (manteniendo así la biodiversidad) y reduce la intensidad de los tratamientos fitosanitarios (gracias a la diversificación mediante rotaciones y pautas de siembra y cosecha, y al cultivo de distintas variedades de legumbres).
    • Reduce el uso de fertilizantes de nitrógeno y las consiguientes emisiones de gases de efecto invernadero.
    • Reduce los costes de producción (fertilizantes, combustible, maquinaria, etc.)

LA TRANSICIÓN ALIMENTARIA ESTÁ EN CURSO

Las políticas agrícolas reflejan la creciente voluntad de fomentar las proteínas de origen vegetal. A nivel internacional, la FAO ha lanzado un programa de trabajo a tres años (2014-2017) sobre la agroecología (la agricultura sostenible y una alimentación más equilibrada) en el que las proteínas vegetales desempeñan un papel fundamental. En Europa, la Comisión Europea recomienda la introducción de las legumbres en los cultivos. Las innovaciones tecnológicas contribuirán a la evolución de los hábitos de consumo. Actualmente, se están llevando a cabo distintos proyectos científicos a gran escala sobre las proteínas vegetales en todo el mundo: LEGATO, Légumes-futur, IMPROVE, PROFETAS, así como otros proyectos liderados por distintas startups. El objetivo es responder mejor a las necesidades de los consumidores tanto en aspectos nutricionales como éticos.

Pronto en nuestros platos: las proteínas vegetales estarán presentes en numerosas preparaciones culinarias y recetas, como el pudding de sémola, pan, galletas, e incluso salsas y bebidas.